En Chile, el pequeño productor lechero se encuentra fundamentalmente en las regiones de Los Lagos y Los Ríos. En estas regiones, más de la mitad de las explotaciones están dedicadas a la producción lechera, lo que es indicativo de la importancia de este rubro en el sector.
Es importante destacar que un millón y medio de vacas pertenecen a la Agricultura Familiar Campesina, AFC, lo que corresponde al 40% de la masa animal del país y utilizan 2,7 millones de hectáreas de praderas. La leche producida en las zonas del sur es entregada principalmente a empresas lácteas y queserías. Sólo en las regiones de Los Lagos y Los Ríos existen cuatro mil productores proveedores de la industria láctea que entregan anualmente 80 millones de litros. Los(as) campesinos(as) han producido y vendido leche desde siempre, pasando por momentos difíciles y han mantenido su actividad de manera tal que la gran mayoría de ellos(as) ha progresado en el tiempo. La industria también ha hecho su aporte de diversas maneras. Hay ejemplos de empresas en algunas regiones que han realizado un esfuerzo especial para la incorporación de la AFC en sus procesos.
Para los(as) productores lecheros(as) los desafíos son muy claros: producir más leche, a menor costo, con mejor calidad y obtener las mejores condiciones de precios.
Es fundamental incorporarse a las Buenas Prácticas Agrícolas, Buenas Prácticas de Manufactura y programas de control sanitario. Hoy, el estándar PABCO que ha definido el SAG es el adecuado, con sus exigencias de trazabilidad, manejo de registros, control de enfermedades y de calidad sanitaria de la leche.
Para mejorar la productividad, costos y ciertos atributos de calidad, el foco debe estar centrado en los aspectos clásicos: alimentación, sanidad, reproducción y genética. Es preciso hacer un gran esfuerzo por incorporar, como parte de la actividad productiva, el manejo de praderas, la prevención y control de enfermedades prevalentes que afectan la productividad, así como mejorar los niveles de bio-seguridad de los planteles. Por otra parte, también se deben incorporar el mejoramiento genético para leche y, en algunos casos, el doble propósito.