El cambio climático es considerado un riesgo en sí, ya que además de una temperatura promedio más alta, habrá inundaciones y una mayor variabilidad de la temperatura que ocasionarán pérdidas de productividad, tanto a los cultivos como al ganado. En este nuevo escenario los más afectados serán los productores de la agricultura familiar, debido a su mayor vulnerabilidad ante este tipo de eventos (World Bank, 2008).
Se ha establecido que si el aumento de temperatura es moderado (1°C a 3°C), el impacto final en la producción agrícola mundial será leve. Esto porque el impacto negativo causado en los países tropicales (en su mayoría, países en desarrollo) quedará compensado con las ganancias obtenidas en los países de la zona templada (casi todos industrializados). Ahora bien, si el aumento de temperatura supera los 3°C las pérdidas de rendimiento se presentarán en todo el mundo y serán muy serias en las regiones tropicales.

Según el
World Bank, en algunos países en desarrollo, la agricultura en la zonas costeras sufrirá la salinización del agua superficial y de los acuíferos subterráneos por el aumento del nivel del mar. En las regiones semiáridas habrá menor precipitación y se reducirá la disponibilidad de agua en los sistemas de riego. Muchos otros sistemas de riego se volverían obsoletos en áreas a causa del derritiendo de glaciares. Se cree que, en un plazo más largo, el calentamiento del planeta reducirá los flujos estacionales de agua que se emplean para el riego (World Bank, 2008).